viernes, 19 de abril de 2024

Peronismo Esotérico (Parte 4)

 


Peronismo Esotérico (Parte 4)

Por Sirius Mazzu

 

Isabelita

En mayo de 1965 Isabel fue enviada por Perón a visitar a Jorge Antonio, en Paraguay. Antonio fue consejero, amigo y financista del General, a quien conoció en 1943; como director de la General Motors y la Mercedes-Benz en el país, se dice que fue uno de los testaferros del dinero nazi que llegó al país para ser lavado luego de la Segunda Guerra Mundial. También era uno de los encargados de “mantener” a Perón enviándole dinero a Madrid. En la casa de Antonio, Isabel recibió a sindicalistas y militantes peronistas y anunció que en breve viajaría a la Argentina.

La tercera esposa de Perón llego a la Argentina el 10 de octubre de 1965. La misión de Isabelita era deponer al líder metalúrgico Augusto Vandor, apodado “El lobo”, que desde el gremialismo había adquirido peso en la escena política y promovía “un peronismo sin Perón”. Luego de varias escenas de repudio y violencia por parte de los Comandos Civiles de la derecha católica, Isabel fue alojada de manera provisoria en la casa del mayor Bernardo Alberte, ex edecán de Perón, que era miembro de la logia Anael, junto a otros suboficiales peronistas. Esa semana, en un encuentro en la casa del barrio de Caballito de Alberte, Isabel conoció a José López Rega.



La reunión fue a la hora del té, e Isabelita recibió a una comitiva de la logia Anael, encabezada por el doctor Julio César Urien, que le habló sobre la iniciativa de la logia de traer a Perón de regreso a la Argentina. López Rega había asistido como un miembro más de Anael. Escribe Marcelo Larraquy en López Rega. El Peronismo y la Triple A (2011):

Pasado el atardecer, la reunión estaba llegando a su fin y la presencia de López Rega había pasado inadvertida. Hasta que el impresor de Suministros Gráficos reclamó un minuto de atención para decir unas palabras. Se presentó como un ser espiritual, alejado de los avatares de la política, pero dijo que tenía una visión y que quería transmitirla en público.

—El regreso del General es una misión eminentemente espiritual, que resplandece bajo una fase política. Debemos vencer a las fuerzas que lo están dejando postrado en el exilio, como también fueron abandonados Rosas y San Martín. Nuestra única misión es traer a Perón a la Argentina, para reivindicar su figura junto a la de Evita. Su regreso será nuestro triunfo espiritual —dijo.

El conocimiento esotérico de López Rega había impresionado y fascinado a la esposa del General; no era casualidad: ella había vivido su adolescencia entre espiritistas. Isabelita había tomado su nombre artístico del nombre de su madrina, Isabel Zoila. Se fue a vivir con ella y el marido, José Cresto, en su juventud, cuando se distanció de sus padres, rompiendo lazos con su familia biológica. José e Isabel dirigían una escuela espiritista y fueron quienes iniciaron a Isabelita en las artes ocultas. La “escuela”, sita en Tinogasta 5631, era una vieja casona de techo de chapa que, tras la muerte de doña Isabel en 1958, se convirtió en el templo de José Cresto, a quien llamaban El Padre. Don José era un curandero de barrio administra yuyos y consejos a los vecinos, y los miércoles realizaba sesiones de contacto con el más allá. Larraquy escribe:

La muerte de Isabel Cresto fue el impacto más profundo que había sufrido en su vida. Fue en 1958, cuando ella ya vivía junto a Perón en Santo Domingo. Lloró durante semanas enteras. Para atenuar su dolor y reencontrarse con su propio pasado, Isabel Perón había llevado a José Cresto, su padrastro, a vivir junto a ella y su marido, apenas estrenaron la residencia de Puerta de Hierro en Madrid.

Foto de la revista Panorama, 7 de diciembre 1972


A diferencia de Cresto, que era un hombre muy simple, el conocimiento esotérico enciclopédico de López Rega destacaba de manera prominente, y cuando la logia Anael le consiguió residencia a Isabelita, ella le comentó al capitán Morganti, miembro de la logia que estaba ayudándola con la mudanza, que deseaba volver a hablar con “Daniel”, otro “anaelino”, que había conocido en lo de Alberte.

Durante unos segundos Morganti buscó en todos los archivos de su memoria. Al fin debió responder que no conocía a nadie de la logia con ese nombre.

—Ese petisito de ojos claros... —insistió Isabel.

—¿López Rega? —preguntó Morganti.

Ella le decía “Daniel” porque sus palabras le habían hecho recordar al profeta Daniel. Personaje bíblico, Daniel era un joven hebreo deportado a Babilonia que fue capaz de interpretar un sueño que había perturbado al rey Nabucodonosor II, y por ello fue nombrado consejero de la corte real.

—Daniel fue un hombre iluminado por Dios —continuó Isabel—. Por eso, cuando los enemigos de la religión lo echaron a la jaula de los leones, no fue atacado. Entonces el rey lo llevó a su Corte.

—Conozco a Daniel. Era esenio —acotó López Rega.

—Daniel era el más sabio de todos los adivinos que tenía Nabucodonosor en el palacio. Fue el único que supo interpretarle los sueños al rey, y por eso logró encumbrarse en la Corte y guiar sus actos. Llegó a ser primer ministro durante el reinado de cuatro reyes —dijo Isabel.

Daniel interpretando el sueño de Nabucodonosor 


López Rega le mostró viejas fotos suyas que lo mostraban custodiando al General. El Brujo le contó con gran angustia a Isabelita que había intentado absorber el mal que había consumido a Evita, pero que en esa época sus poderes no estaban tan desarrollados y no había podido salvarla. Isabel trató de consolarlo

—Lo único que nos puede redimir, a Evita y a mí, es que usted alcance todo lo que ella no pudo. Y yo estaré a su servicio para que lo consiga —predijo.

Isabel se sonrojó un poco. Quiso frenarlo.

—Yo no soy Evita.

—Lo será.

—¿Cómo? —dijo Isabel, y encendida por una ambiciosa luz de esperanza, volvió a preguntarle:

—¿Cómo va a hacerlo, Daniel?

López Rega no vaciló:

—Es una visión que tengo. En algún momento podré transferirle su espíritu. Quien domina la mente puede dominarlo todo.

Isabel le pidió a López Rega que la protegiera de los males y daños que la acechaban a ella y a su marido. Quería que fuese su secretario y “protector espiritual” privado.

López se sintió reconfortado, aunque después, cuando relató el encuentro a sus amigos José Vanni y Carlos Villone, prolongó el suspenso sobre cuál sería su decisión.

Si acepto, cambia todo. Acá se bifurcan los caminos que emprendimos hasta ahora. Pero ahora estoy viendo el final de este camino.

—¿Cuál es? —preguntó Vanni.

—Perón vuelve —dijo López Rega, solemne. Y luego agregó—: Este show lo vamos a ganar nosotros.

Lopez Rega, hasta entonces ajeno al mundo político, comenzó a acompañar a Isabelita a todas las reuniones con sindicalistas y militantes: realizaba cartas astrales para determinar qué momento era el más adecuado para una reunión, qué planeta estaba rigiendo para elaborar un mantra con la nota musical que se correspondía con ese astro, etc.: le brindaba una apoyatura astral a la gira de Isabel.



Isabel empezó a conversar con la logia Anael acerca de la posibilidad de llevar a Madrid a una persona del grupo para que trabajara junto con su marido. Urien, se negó diciendo “soy el jefe de una logia secreta. No puedo hacer política en público” y delegó la distinción en la persona del suboficial mayor Rafael Munárriz, pero la esposa de Munárriz se opuso al viaje fue. Entonces Isabel preguntó por qué no enviaban a “Daniel”. Escribe Larraquy:

Los miembros de la logia aceptaron con cierta resignación. López Rega había sido el último en llegar. Alberte no le tenía mucha confianza. Urien se mostró indiferente, porque sabía que el impresor de Suministros Gráficos tenía atrapada a la Señora. Los miembros de la logia la trataban con una formalidad casi militar, por respeto al General, mientras que era evidente que López había alcanzado afinidades que ellos desconocían.

Finalmente, Anael acordó que el viaje de López a Madrid como referente de la logia fuese sólo por tres o cuatro meses, para cumplir la primera parte del plan del regreso de Perón.

(…) Al enterarse de su designación, López Rega pidió que se cumplieran algunas condiciones: la primera, el pasaje en avión. Nadie de Anael quiso costearlo y tuvieron que embargar maquinarias de Suministros Gráficos para obtener el dinero. López insistió en que la logia por lo menos le solventara un traje. (…) No tendría problemas en comunicar el viaje a su esposa: la relación con Chiquitina estaba terminada. Bastaba con ser persuasivo para que ella lo entendiera.

Antes de irse, López Rega viajó a Paso de los Libres para ver a su Maestra, Victoria Montero, y pedirle autorización para ir a España y trabajar como asistente de Isabel Perón. Victoria no se la concedió.

—Usted no ha sido preparado para eso. No vaya. No tiene que ir —le dijo.

López Rega no le hizo caso. Los hermanos espirituales estaban estupefactos por la decisión de López. En 15 años de prácticas espirituales jamás había desobedecido una orden de Victoria.

—Éste acá no vuelve más —le oyeron decir a la Maestra Espiritual. Algunos entendieron que la sentencia respondía a una decisión suya. Otros, a una decisión de López, que elegía otro camino.

López Rega voló a Madrid junto a Isabel Perón y sus secretarias el 11 de julio de 1966. En el aeropuerto, lo despidieron los miembros de la logia Anael quienes le reclamaron que les comunicara las novedades de su misión en forma urgente.

Reproduzco de manera extensa un fragmento de una nota de Marcelo Larraquy que no tiene desperdicio. La nota, publicada en Infobae, relata el último encuentro entre el Brujo y la Maestra:

Pero López Rega volvió a la Casa cinco años y medio después. Cuando acompañaba a Isabel en un regreso a Buenos Aires, se enteró que Victoria Montero estaba muy mal de salud. Por entonces vivía en la cama. Hacía meses que no se levantaba. Durante 18 años había ocultado que tenía una fístula cancerosa en la mama. Victoria había rechazado siempre la visita de los médicos. Decía que debía soportar ese estado porque su cuerpo estaba absorbiendo todos los males de la humanidad.

Una medianoche de fines de diciembre de 1971, López Rega volvió a la Casa. Hacía justo 20 años que había entrado por primera vez a esa casa en busca de una guía que lo llevara por el camino de la Divinidad. Entonces era joven, vivía atribulado por la muerte de su madre, sufría el derrumbe de su matrimonio y se sentía poseído por los deseos de Verdad.

Victoria le pareció un monstruo.

Tenía el pecho, la nariz, la boca, los pómulos, toda la cara carcomida por la enfermedad. López Rega se arrodilló ante ella y le pidió perdón por haber abandonado la Casa para involucrarse en la tarea política. Intentó explicarle el profundo sentido de su misión, pero ella no lo aceptó.

—¿Para qué pide perdón? Usted no debería haberse ido.

—El General me necesitaba a su lado, Madre.

—Perón no lo necesita, porque usted no fue preparado para la política. No sabe nada. Y yo tampoco lo necesito. Váyase, López. Usted nos engañó a todos. Nos abandonó. No pertenece más a la Casa. Ya no lo precisamos. Váyase.

López Rega tomó su mano y empezó a llorar sobre su cuerpo.

—Váyase —volvió a repetir Victoria.

Con los ojos llorosos, López Rega abandonó el dormitorio ante la vista de los hermanos, incómodos testigos de lo que había sucedido. Victoria había acogido a mendigos, soldados, delincuentes, prostitutas, pero a López lo había echado. El secretario de Isabel permaneció solo en el patio, sollozando en la oscuridad, y luego se fue, definitivamente.

Victoria Montero moriría cuatro meses después, el 27 de abril de 1972.

El Brujo había utilizado a Anael para llegar a la mujer de Perón, y ahora – logrado su objetivo – se abría de la logia para consumar sus propios planes. Habia traicionado a su Maestra Espiritual y estaba traicionando a la logia que lo había acogido. Pronto tomaría la teoría de los vértices de la Triple A, la fórmula esotérico-política de la logia Anael que promovía el regreso de Perón, para la creación de la sigla de una de las organizaciones terroristas paraestatales más sangrientas que atestiguaría este país.

Continuará... 




jueves, 18 de abril de 2024

Peronismo Esotérico (Parte 3)

 


Peronismo Esotérico (Parte 3)

Por Sirius Mazzu

 

La Logia Anael

 

Luego de la muerte de Evita, la magia que ejercía Perón sobre las multitudes pareció mermar de manera abrumadora. Hubo un disparo inflacionario, ajustes, recesión. Sin la tenacidad de Evita al frente del movimiento obrero, Perón empezó a ceder a las presiones de los empresarios y los importadores, en perjuicio de la industria nacional. En medio de todo esto, estalló un escándalo de enriquecimiento ilícito que involucraba a Juan Duarte, hermano de Eva, que se desempeñaba como secretario privado de Perón y gestor del Fondo de Fomento Cinematográfico. Conocido “picaflor” y bon vivant, tuvo aventuras con decenas de actrices y bailarinas. Tras la sospecha de corrupción Perón hizo una declaración por radio sobre las medidas que iba a adoptar en las investigaciones del caso, en el que sin mencionar explícitamente a Juan Duarte hizo una clara referencia al decir:

Aunque sea mi propio padre irá preso, porque robar al pueblo es traicionar a la Patria.

El 9 de abril de 1953, tres días después de la declaración radiofónica de Perón, Juan Duarte apareció muerto con un disparo en la cabeza. Oficialmente se anunció que fue un suicidio. La oposición sostuvo que se trató de un asesinato.



El enemigo más activo de Perón en esta época fue la Iglesia Católica, que difundió rumores de violación y pedofilia por parte del presidente. Perón les respondió promulgando la Ley del Divorcio, reconociendo los derechos de los hijos ilegítimos, y aboliendo la enseñanza religiosa en las escuelas públicas.

Escribe Marcelo Larraquy en López Rega. El Peronismo y la Triple A (2011):

Pagaría el precio de la venganza eclesial. En la masiva concentración de Corpus Christi de junio de 1955, convergieron todas las fuerzas opositoras, pese a que la manifestación había sido prohibida. En respuesta Perón expulsó a dos curas del país. Unos días más tarde, sectores de la Marina y de la Fuerza Aérea programaron un atentado contra su vida, y bombardearon la Casa de Gobierno y la Plaza de Mayo. Hubo más de trescientos muertos. Por la noche, ardieron las iglesias. Perón intentó retomar el diálogo con la oposición y propuso una tregua, pero no fue escuchado.

(…) Perón no ofreció resistencia ante el golpe militar del 16 de septiembre de 1955, y se marchó a un largo exilio. El cadáver de Evita quedaría a la deriva, pero su figura jamás perdería su fuerza revolucionaria.

Víctimas del bombardeo a Plaza de Mayo en 1955 


Exiliado el General, Pedro Aramburu, proscribió el peronismo y al propio Perón, cuya sola mención era considerada un delito. La proscripción del peronismo se prolongaría hasta principios de la década de 1970. Si tenemos en cuenta que mucho más adelante López Rega llamaría “Faraón” a Perón, el damnatio memoriae con que Aramburu condenó al peronismo resulta significativo, ya que era una practica habitual en el Antiguo Egipto: Akenatón, el faraón que provocó la primera revolución religiosa egipcia de la que tenemos noticias al borrar el nutrido panteón egipcio e imponer a Atón como la única deidad del culto oficial del Estado, fue a su vez eliminado de la historia egipcia: su nombre fue borrado de la historia, su tumba destruida y su momia fue escondida… ¡incluso fue tildado de pedófilo! ¿les suena la historia?

Mientras tanto, López Rega seguía acudiendo a las reuniones y ceremonias realizadas en la casa de su maestra espiritual, Victoria Montero. A menudo, él – junto a un grupo de iniciados que solía incluir a sus amigos brasileros Dalton Rosa y Claudio Ferreira – visitaba la zona de los Tres Cerros: en la casa de Victoria se comentaba que Los Tres Cerros eran el vértice de un triángulo magnético conformado entre Los Tres Cerros, los riscos del balneario de Torres, al sur del Brasil, y las montañas que rodeaban la ciudad de Salta. A la vuelta de cada viaje, la Madre Espiritual les ofrecía una explicación esotérica para cada objeto hallado y cada situación vivida.

López Rega fue ganando preponderancia entre los discípulos de Victoria: en una ocasión la Madre Espiritual – que no realizaba curaciones – le delegó su autoridad ante el accidente del hijo de una vecina que se había golpeado y desmayado; López Rega, haciendo unos pases mágicos logró que el niño recobrara la consciencia y la vitalidad, según le relataron testigos presenciales a Marcelo Larraquy. En su barrio de Villa Urquiza, López Rega comenzó a ser consultado por los vecinos con respecto a dolencias y problemas: les recetaba plantas medicinales que debían ser cortadas en determinados días planetarios y a horas astrológicas precisas para que su efecto fuera el deseado, y además confeccionaba cartas astrales y daba consejos espirituales. Su libro Astrologia Esoterica (1962) está repleto de este tipo de correspondencias astrales en la forma de tablas o listas.

En 1957 comenzó a escribir su primera producción literaria durante unas vacaciones en Brasil. El libro se llamaría Conocimientos Espirituales, una especie de manual que serviría de guía para el neófito o el recién iniciado en las artes esotéricas. Llevó consigo varios libros a modo de inspiración: Adonay, de Jorge Adoum; El doble etérico, El cuerpo astral, El cuerpo mental y El cuerpo causal, de Arthur E. Powell; Nuestras fuerzas mentales, de Prentice Mulford; y Logos, mantram y magia, de Krum Heller.

Ni bien terminó su manuscrito, corrió a mostrárselo a su Maestra Victoria Montero, quien – según aseguran los testigos que entrevistó Larraquy – se mostró fría y desdeñosa:

Sentada en su sillón, Victoria recorrió el texto con sus ojos (…)

—Ya es hora de que empiece a ser usted mismo. No entiendo para qué escribe —repitió—. Yo siempre le he dicho que no lo haga. Yo no escribo nunca. Ni Jesús ni Buda ni Sócrates escribieron. ¿Y usted quiere escribir? Está bien, hágalo. Pero debe ser usted mismo el que debe empezar a escribir, y no copiar lo que ya hicieron otros. ¿Para qué sirve esto?

(…) Entonces Victoria apretó las hojas que tenía entre manos y las rompió en dos.

Por supuesto que López Rega no oyó el consejo de su Maestra sobre no escribir, y escribiría varios libros más. Y no es el único consejo de su Maestra que desoyó, como veremos más adelante. 

Luego del golpe de estado de la Revolución Fusiladora, Perón se exilió en Paraguay y de allí se fue a Panamá. Sería en suelo panameño donde conocería a la que más tarde se convertiría en su tercera esposa: la bailarina María Estela Martínez, más conocida por su nombre artístico «Isabel» o «Isabelita». Una vez establecida la relación amorosa, la pareja se trasladó a Caracas, Venezuela. Permanecieron allí durante poco más de un año, cuando un golpe de estado derrocó al gobierno de facto venezolano en enero de 1958. Ante el temor de un atentado contra su vida, Perón y Martínez se refugiaron en la embajada de la República Dominicana, para luego viajar a dicho país.​ Residieron en República Dominicana durante casi dos años, y en enero de 1960 se trasladaron a España.

Isabelita y Perón en las calles de Madrid, España, alrededor de 1961.


A comienzos de la década de 1960, José López Rega comenzó a elaborar su siguiente escrito: quería que fuera un manual práctico de consulta que pudiera ayudar de manera concisa al consultante a aprovechar las vibraciones planetarias y astrológicas para ponerse en armonía con el cosmos. Astrología Esotérica se divide en cuatro partes: Zodíaco Multicolor, Zodíaco Vegetal, y Zodíaco Musical; en ellas se relacionan los signos del zodíaco con los colores, aromas y notas musicales respectivamente. Cierra el texto un práctico “Sistema abreviado de Astrología”. Un libraco de 752 páginas, de las cuales 400 están ocupadas por tablas, cartas astrales, gráficos, y números. Será por esa extensión que López Rega en 1960 consiguió publicar sólo la primera parte en Brasil (es decir, la primera de las cuatro extensas partes de la posterior edición argentina, agregando tan sólo una dedicatoria y un prólogo a la edición en portugués) bajo el auspicio de Claudio Ferreira. La versión brasilera se tituló Zodíaco Multicolor.

En un articulo titulado José López Rega, “El Brujo” Producción esotérica y violencia política en la Argentina en la década del setenta, su autor, Hernán Facundo López escribe sobre Astrología Esotérica y el estilo de López Rega:

López, el autodidacta que escribe en un castizo de libros de traducción barata, acerca del “hilo de Adriadna” (sic) o del “cuento de Harpagón” despliega en su texto una panoplia de tablas, fotones, átomos, ciencia nuclear, ondas que surcan el espacio: “...cuando pensamos emitimos ONDAS VIBRATORIAS ELECTRO-MAGNÉTICAS de una fluidez extraordinaria”. Otro rasgo manifiesto de la Astrología Esotérica, es su carácter práctico, su intención de funcionar como un “manual de autoayuda”. En sus páginas los secretos develados, trascendentes, anunciados en el título (“los setenta y dos nombres divinos de la Cábala”, “maneras de confeccionar mantras”) se mezclan con lo banal y accesorio: “También esta TABLA será interesante para su aplicación práctica en la vida, en los ADORNOS, ILUMINACIÓN, DECORACIÓN, PINTURAS, EFECTOS SOBRE LAS VESTIMENTAS, ETC.”

 



Escribe Larraquy

López Rega escribió Astrología Esotérica bajo el influjo de la llegada de la Era de Acuario. Según la tradición oculta, Acuario es tiempo proclive para la organización de grupos fraternales y cooperativas. Victoria Montero había fijado el ingreso a la nueva era el 4 de febrero de 1962, cuando el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte y Júpiter estaban en el signo de Acuario. También fue año de cambios para López Rega. Luego de diecisiete años de servicio, decidió retirarse de la Policía Federal. Sus ascensos ocurrieron luego de que Perón huyera del país. Había llegado a sargento primero.

El ilustrador del libro, Héctor Prieto Roca, le recomendó a López Rega una editorial para que publicase su libro en Argentina. Se trataba de Suministros Gráficos SAIC, una imprenta que había sido del estado, luego privatizada y después, en 1961, manejada por una cooperativa de trabajadores que obtuvieron la concesión. La mayoría de los obreros de Suministros eran peronistas, de modo que la empresa se había transformado en un foco de reunión de militantes del peronismo que, recordemos, estaba proscrito.

El presidente del directorio de la empresa era José Miguel “El Gordo” Vanni. Al Gordo le interesaban los textos que editaba Kier, por eso editó el libro de López Rega, que apareció en noviembre de 1962. Escribe Larraquy:

López Rega empezó a frecuentar la imprenta. Llegaba en colectivo a la hora del almuerzo y se quedaba un buen rato mirando el funcionamiento de las máquinas y supervisando los trabajos que ingresaban. Tenía tiempo para leer textos místicos, o realizar los horóscopos y las cartas natales que les ofrecía a las ocho costureras y al personal gráfico. (…) A los pocos meses, López Rega ya había instalado a sus hermanos del grupo porteño en Suministros Gráficos. Llegaron Carlos Villone (hermano de José María Villone), José Famá, Héctor Paramidani y el mismo Héctor Prieto. Dentro de la empresa, su crecimiento fue meteórico. En la constitución del tercer directorio figuraba como presidente. Ya tenía una oficina propia, en el primer piso. Allí se reunía con su grupo para elaborar proyectos. Empezaron a imprimir libros esotéricos en cantidades desproporcionadas respecto de las posibilidades de colocación. No se interesaban mucho por los costos. Querían armar algo grande.

En octubre de 1965 Vanni le presentó a López Rega al juez Julio César Urien, que era el jefe de la logia Anael. La logia Anael era un grupo de peronismo místico, formado principalmente por funcionarios judiciales y gubernamentales, y también por miembros del Comando Nacional de Suboficiales de las Fuerzas Armadas, que acompañó al Grupo de Oficiales Unidos (GOU), expulsado del Ejército por oponerse a la Revolución Libertadora. Según Urien, la logia tenía alrededor de cuatro mil adherentes dispersos entre la Argentina, el Brasil, el Perú, Venezuela y Bolivia, y su objetivo era el de “despertar el alma del mundo subdesarrollado” hacia una Nueva Era y una “Nueva Sociedad dirigida por el humanismo y la razón”, para derrotar a la “corrupta Civilización capitalista-imperialista”, “sepultureros del espíritu humano”.  

En La Razón del Tercer Mundo (1964), Urien, firmando como la Logia Anael, afirmaba que esa “nueva consciencia” ese “hombre nuevo” surgiría de la Triple A. Esta Triple A – a diferencia de la que todos tenemos en mente – era un triángulo de poder formado por África, Asia y América (AAA). El despertar de la consciencia en China, Argelia y América Latina haría “entrar en el ocaso al imperio yanqui”. A su vez, en Latinoamérica había otro triángulo al que Urien llama “la L inclinada” formado por San Pablo, Buenos Aires y Lima, que “conformarán un bloque antiimperialista sudamericano. El cooperativismo será el soporte de la nueva civilización”.

Son puntos de irradiación cósmica. Lima, por el socialismo incaico. Su eco revolucionará a todos los pueblos de las cumbres andinas. Buenos Aires, por la vibración justicialista. Perón no fue derrocado. Su retiro fue una decisión de alta estrategia político-social para salvar uno de los vértices de la Triple A. Este vértice volverá a evolucionar porque la conciencia justicialista ya quedó impregnada en las masas. Por último, San Pablo es el vértice del cristianismo revolucionario. El referente actual es el gobernador Adhemar Barros.

Urien, sin embargo, no era el creador de Anael. Héctor Caviglia era el que había traído la logia a la Argentina. Caviglia era un martillero público que durante la Primera Guerra Mundial se había enrolado en la Legión Extranjera. En una nota de Panorama, la mujer de Ernesto Duffourc (miembro de Anael), cuenta:

(Caviglia) Sirvió 5 años en la Legión Extranjera, en África. Se ganó la Legión de Honor. Allí vio tanto horror y muerte que, por eso, hablaba de amor y del espíritu. El creía en las fuerzas sobrenaturales, que una persona como nosotros no puede comprender. Y era argentino. Ahora dicen que era brasileño porque viajaba mucho a Brasil. Lo conoció a Vargas y todo. Muchas veces nos contaba que había presenciado, en África, cosas increíbles entre las tribus: magia negra y ritos como el vudú. Y lo mismo vio en Brasil. Hablar de eso lo fascinaba tanto. Se posesionaba.

(…) Caviglia decía que estamos viviendo la finalización del ciclo norteamericano y que comienza un nuevo ciclo: el panamericano, cuyo liderazgo lo ejercería la Argentina.

Marcelo Larraquy comenta que Caviglia patentó un mortero de guerra para fabricarlo en serie, pero como el Ejército Argentino no demostró interés por el artefacto, lo llevó al Brasil, donde entró en contacto con asesores del presidente Getulio Vargas, que se reunían bajo el nombre de Anael. En La Razón del Tercer Mundo, se relata que en 1956, en San Pablo, Brasil, se llevó a cabo una reunión de la Logia. En este encuentro participaron todos los delegados continentales de América Latina y dos delegados afroasiáticos. Durante esta reunión, se establecieron las líneas generales de la Programática Anaelina, con la previsión de su materialización en la década de 1960-70. La Logia Anael estaba compuesta por el “doctor Anael” y un grupo de hombres profundamente conocedores de los problemas sociales, políticos y económicos de su tiempo. Estos individuos, sin ser líderes principales, constituían diferentes partes de un organismo. Se consideraban “hombres nuevos” que se renovaban constantemente y contemporáneos del futuro. Su objetivo era contribuir a la táctica y estrategia de la revolución latinoamericana ¿Quién era el “doctor Anael”? El autor Ernest Milá afirma en un artículo que era el médium brasileño, “bien conocido en Argentina”, Menotti Carnicelli. En una entrada anterior decíamos que la oposición de Perón denunció que en 1953 el General había asistido a sesiones espíritas con un médium brasileño; bueno, Ernest Milá propone que ese médium brasileño bien conocido por Perón no era otro que el tal Menotti Carnicelli, que después sería, también, el “doctor Anael”. No he podido encontrar más info sobre el tal Carnicelli, por lo tanto no pondría las manos en el fuego con ese dato; si saben algo, comenten.



Anael es obviamente un nombre de carácter esotérico: Anael (אנאל o חַנִּיאֵל Haniel, Hamiel, Onoel, etc.) “Gloria o Gracia de Dios” – es uno de los siete ángeles de la Creación de la tradición hebrea; jefe de los principados, príncipe de los arcángeles; en los papiros mágicos grecoegipcios y en los grimorios medievales es el ángel del planeta Venus, que gobierna el 2º Cielo y rige sobre los ángeles del viernes, correspondiéndole la séfira Netzaj en el Árbol de la Vida cabalístico.

El ángel Anael aparece en la única conversación que sobrevive de la relación de John Dee con un vidente llamado Barnabus Saul. En esta conversación Anael confesó su poder sobre todas las cosas. Dee consideraba a este ángel como el gobernador del período histórico en el que vivía. Desde los registros de sus primeros experimentos (antes de trabajar con Edward Kelly) trabajando con este tal Saul el 22 de diciembre de 1581, Dee conjuró al ángel Anael:

Saúl, mirando dentro de mi piedra para espiar a Anael. Vi uno que respondía a ese nombre. Pero se le pidió encarecidamente que dijera la verdad si realmente era Anael. Y apareció otro, muy hermoso, con ropas amarillas que brillaban como el oro. Tenía rayos de estrellas brillando y saliendo de sus ojos. Escribió en la piedra muchas letras hebreas de oro transparente, las cuales Saúl no podía leer. No quería escribirlas. Una estrella brillante pasó junto a él y aparecieron muchas otras visiones...

Siendo Anael asociado a Venus, esa sería probablemente la “estrella brillante” a la que se refiere Dee. En A Dictionary of Angels, de Gustav Davidson, en la entrada de Anael se afirma lo siguiente:

Es Anael quien proclama “Abrid todas las puertas para que pueda entrar la nación justa, la que permanece fiel”. En Isaías 26: 2.

Si bien no pude encontrar ninguna afirmación que apoyara la afirmación de Davidson de que es el arcángel Anael el que pronuncia esas palabras (esto no es mencionado para nada en el libro de Isaías) y – por ende – no sé de dónde lo sacó, sí me parece – al menos – una sincronicidad interesante aquello de “la nación justa”, que en el marco de la mística de la Logia Anael, se puede interpretar como esta “Nueva Sociedad dirigida por el humanismo y la razón” que proclamaban Caviglia y Urien.



Para destacar el carácter pseudomasónico de la Logia Anael, podemos agregar que Leo Taxil, en Los Misterios de la Francmasonería, cuenta que el numero 7 se repite insistentemente en la reunión del grado 17°, y uno de los 7 arcángeles que menciona es el que nos compete (el énfasis en cursiva es mío)

La reunión del grado 17° se llama Gran Consejo. (…) Los Hermanos sentados en los tronos tienen todos una larga vestidura blanca y llevan una faja encarnada, tienen en la cabeza una corona de cartón dorado. Los demás Hermanos están en traje de paisano, con dos cordones; uno blanco en banda y el otro negro en muceta. En medio de la sala hay una tela pintada de forma heptágona.

He aquí lo que representa en esta tela llamada el Cuadro del Gran Consejo: la lámpara mágica con siete luces, debajo de un dosel de azul, redondo; en cada lado la luna y el sol; debajo de la lámpara una corona llamada corona boreal; debajo un hombre en completa desnudez con los brazos abiertos, puestos los pies sobre una media luna, encima y horizontalmente una llave; es, según dicen, la llave de David que abre y nadie puede cerrar. (…) Finalmente, y en la parte exterior, a cada lado del cuadro, hay escritos los siete nombres siguientes: Rafael, Gabriel, Miguel, Adaniel, Salatiel, Anael y Uriel.

Anael también es mencionado en el Ritual Secreto de la Francmasoneria Egipcia del Conde Cagliostro, aunque – curiosamente – relacionado al Sol y no a Venus:

Al ingresar en el templo, los jóvenes participantes recitaban una oración a Dios y luego invocaban a siete ángeles planetarios: Anael (vinculado con el Sol), Miguel (Luna), Rafael (Marte), Gabriel (Mercurio), Uriel (Júpiter), Zobriachel (Venus) y Hanachiel (Saturno).

Estas correspondencias totalmente fuera de lugar (¿Miguel=Luna???) tal vez le dan la razón a Albert C. Mackey, que en An Encyclopedia of Freemasonry (1878) decía

De todos los charlatanes masónicos que florecieron en el siglo XVIII, el conde Cagliostro fue el más destacado.

Pero bueno, basta de angelología por el momento y volvamos al tema que nos ocupa; Urien, resignificando el nombre de la Logia, le dijo a López Rega que Anael era una sigla de Asociaciones Nacionales Americanas en Liberación. Mas adelante diría que era una sigla de Avanzada Nacionalista Argentina en Liberación. Lo cierto es que

Poco antes de morir de un infarto, Caviglia delegó al juez (Urien) la conducción secreta de la logia, pero su desaparición repentina, más la desidia de uno de sus hijos, que no facilitó la lista de contactos, le hizo perder a Urien el vínculo con el Brasil y, lo peor de todo, lo dejó sin sostén económico.

Caviglia fue el primero en hablar de las manos de Perón: tres décadas antes de que las manos fueran cercenadas del cuerpo embalsamado del General (algo que el propio Caviglia nunca llegaría a saber ya que murió a fines de la década del 1960), Caviglia decía que Perón era un canalizador de las Fuerzas Cósmicas. Cuando el General salía al balcón frente a la multitud y elevaba sus manos al cielo, sus manos funcionaban como antenas de recepción de las Fuerzas Superiores, que él canalizaba hacia el pueblo argentino. 




Larraquy añade:

Perón y Vargas no llegaron a conocerse, pero siempre mantuvieron latente la posibilidad de relanzar el proyecto de unidad económica entre la Argentina, el Brasil y Chile (ABC), tomando como punto de referencia la geopolítica sanmartiniana del siglo XIX. Durante su estadía en el Brasil, Caviglia se ofreció como enlace de la logia entre los dos países y Perón lo recibió en la Casa Rosada. El contacto entre ambos continuó incluso después de que el presidente Vargas, sometido a intensas presiones, se pegara un tiro en 1954.

Antes de su muerte, Héctor Caviglia profetizó: “Perón volverá a la Argentina de la mano de Anael”. López Rega se haría miembro de la Logia Anael, pero muy pronto la traicionaría.

Continuará…

domingo, 14 de abril de 2024

Peronismo Esotérico (Parte 2)

 


Peronismo Esotérico (Parte 2)

Por Sirius Mazzu

 

Jose Lopez Rega, “El Brujo”

 

Es obvio que cuando uno escucha la conjunción entre “peronismo” y “esoterismo”, lo primero que le va a venir a la mente es la figura de José López Rega, apodado “el Brujo”. Personaje ineludible de la historia argentina, López Rega fue odiado y temido en partes iguales por ser el “guardián” o “filtro” de Perón, por ser el organizador de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), el sangriento grupo paramilitar cazador de “zurdos”, y – por supuesto – por su relación con el ocultismo, la cual le brindó su sobrenombre.

Hijo de Juan López y Manuela Rega, ambos españoles, López Rega nació el 17 de octubre (¡qué fecha!) de 1916, y desde niño sintió un profundo interés por temas espirituales y místicos. En su adolescencia trabajó como empleado en una tintorería y como vendedor ambulante; también jugó en la tercera de River Plate cuando tenía 19 años. A sus 20 y tantos fue cantor de boleros y canzonettas en los boliches. El 19 de junio de 1943 se casó con Josefa Flora Maseda Fontenla, con quien tuvo a su única hija, Norma Beatriz López Rega, nacida en febrero de 1945. En 1944 ingresó a la policía. En 1950 López Rega integró la guardia que protegía la residencia presidencial y conoció a Eva Perón. Marcelo Larraquy, en su libro López Rega. El Peronismo y la Triple A (2011), comenta:

El 27 de abril de 1950, de acuerdo con su legajo, López pasó a ser “agente adscrito de la custodia presidencial por solicitud del jefe de la misma” —el comisario Vindel— y, “por pedido de la señora esposa del Excmo. Señor Presidente de la Nación”, se ocupaba de custodiar la entrada de Agüero 2502 del Palacio Unzué y además compartía tareas administrativas con un empleado civil. Después de atravesar la puerta de entrada, había una pequeña oficina donde se recibían cartas para Perón y Evita y se solicitaban audiencias. También podía ingresar algún ministro o funcionario de jerarquía, que visitara el chalet presidencial, ubicado a cincuenta metros de la entrada. López tenía un acceso sólo visual al palacio del general Perón. Si las persianas del primer piso del palacio estaban abiertas, podía verlo trabajar en su escritorio, o podía observar a Evita, que caminaba por el parque en compañía de Atilio Renzi, el intendente, o de Francisco Molina, su chofer. Con frecuencia, Perón y Eva salían por el portón de la calle Austria para dar un paseo en auto por Buenos Aires.

Gracias a sus contactos de la Casa Rosada, López Rega trabó amistad con José María Villone, el director por entonces de Radio Mitre. Los efectos de la reunión fueron inmediatos. López cantaba en “La matinée de Luis Solá”, un programa muy popular: recordemos que eran épocas donde no había televisión y las familias se juntaban a escuchar a las estrellas radiales. Debido a su debut radial, López Rega decidió cultivar su voz con un profesor. Continúa Larraquy en el libro ya citado:

Por entonces, López ya hacía pública su apetencia por lo desconocido. A la madre de su profesor [de canto], a la que trataba siempre con mucha educación, en una oportunidad le sugirió que cambiara la disposición de los jarrones de porcelana china porque estaban afectando su personalidad, y otro día le recomendó que los tirara porque la estaban dañando. También solía explicarle que los colores de sus vestidos no estaban en armonía con los astros que predominaban cada día. Los lunes rige la Luna, y el color ideal es el blanco. El martes es el día de Marte, y se debe usar el rojo. El miércoles predomina Mercurio, y hay que usar el amarillo. Con esos mismos argumentos, años más tarde, conseguiría atraer el interés de Isabel Perón, la tercera esposa del General.


López Rega en su época de cantor


Resultó que la carrera artística de López Rega no remontó, pero descubrió que Villone, el director de Radio Mitre, compartía sus inquietudes espirituales y ocultistas. Villone había crecido en Corrientes y, al igual que su padre – funcionario de Ferrocarriles Argentinos – era masón. En sus extensas charlas místicas, según Marcelo Larraquy, Villone y López Rega

intentaban comprender las dimensiones de una Naturaleza invisible a los ojos del profano, y que contenía potencialidades que ni siquiera la ciencia era capaz de develar en su totalidad. En el Universo había infinidad de misterios. Pero en la escala de lo cósmico estaba la clave. López y Villone creían que los espíritus, a medida que encarnaran en sucesivos cuerpos, perfeccionarían las realizaciones mentales y morales de los hombres, y esa espiral evolutiva, los llevaría a ser buenos y benévolos como los grandes santos.

En determinado momento, Villone le dijo a López Rega que estaba necesitando una guía y le aseguró que él se la presentaría. Y le habló por primera vez de Victoria Montero. José López Rega conoció a Victoria Montero en la Navidad de 1951, cuando fue a su casa acompañado por José María Villone. Marcelo Larraquy, relata el encuentro de manera magistral en López Rega. El Peronismo y la Triple A, y lo reproduzco de manera completa porque me parece clave para entender ciertas cosas:

López se sentó en una silla frente a ella. La mirada de Victoria lo perturbó un instante, pero mantuvo la vista fija en sus pupilas. Rogó a Dios que esa mujer fuese su Maestro.

—Usted no está aquí por nada. Yo lo estaba esperando —dijo Victoria.

López se sintió honrado:

—Busqué por todos los medios a mi alcance el camino que me conduciría a usted. Seguí con paciencia y amor cada corriente espiritual, las orientales y occidentales, con un profundo respeto por el Ser Supremo. Siempre busqué al Ser Sobrenatural que diera paz a mi alma, que me diera su palabra iluminada, que me apartara de mis dudas, de mis sombras, y que colocara sobre mí el influjo de su poder. Busqué la elevación espiritual, la sabiduría, pero hasta ahora sólo pude aumentar mis conocimientos intelectualmente. Nunca pude satisfacer mi interior. ¡Tengo una gran sed espiritual! ¡Un sincero deseo de Verdad!

—Usted todavía no ha despertado su conciencia como servidor del Señor. Su conciencia todavía duerme. Ya encontrará su propia ley, no se impaciente. Es un proceso largo. Pero, si no lo logra, sepa que jamás trascenderá de su propia carne y morirá dentro de esa gran ilusión que es su cuerpo.

López dijo que quería elevarse para encontrar el camino del Señor. Le hizo una confesión:

—Hubo un tiempo en que, influido por la lectura de algunos malos libros, pensé que, con la sabiduría de mi mente y mi elevación espiritual, podía alcanzar una situación de privilegio sobre los seres humanos. ¡Hasta ese punto había llegado mi confusión! Creía que ya había hallado la suma de los conocimientos y sólo entonces me di cuenta de que no sabía absolutamente nada. Por suerte fui dejando de lado el ansia malsana de lograr un Maestro personal para que me otorgara sus poderes maravillosos, como si yo fuese alguien. Fue un tiempo de golpes y más golpes, de desazones e inseguridad, que me bajaron del trono de papel en que me había forjado.

—Usted tiene que prepararse para ser útil y responsable. No tendrá que ser falso ni mentiroso. Iniciará un camino que es duro, árido, pero debe mantenerse fuerte y paciente, y por sobre todo perseverante. Feliz de usted si prosigue el camino del espíritu.

López se sintió protegido:

—Gracias, yo siempre imaginaba que mi Maestro me estaría esperando. Quiero contarle algo que es triste pero me ha enseñado mucho. Cierto día, una persona que simbolizaba para mí un verdadero emblema enfermó de gravedad y falleció —López entrecerró los ojos—. Pido al Señor que le brinde paz, iluminación y felicidad... Para mí fue un choque interno en plena madurez de mi existencia que me hizo pasar de ser niño para convertirme en hombre. Hasta ese momento yo era simpático, irradiaba optimismo, pero luego se despertó en mí una clarividencia intuitiva que me mostró la faceta más egoísta de los seres humanos; fue una experiencia horrorosa ver la mentira y el desagradecimiento por doquier. Ahí perdí la risa fácil. Quiero decirle que mi alma fue templada en el dolor y ese fuego quemó mis entrañas...

—Esta es su familia, López —lo tranquilizó Victoria—. Aquí estamos todos hermanados desde hace mucho tiempo. Tendrá que trabajar mucho adentro para pulirse e ir mejorando. Pero recuerde siempre esto: el espíritu es todo.

López estaba convencido de eso, lo había leído mil veces, pero quiso escuchar la respuesta de la propia voz de la Madre Espiritual.

—¿Por qué el espíritu es todo? —preguntó sintiéndose un poco irreverente.

Victoria se lo explicó:

—Porque proviene del Eterno. Es la vibración, el magnetismo, la luz. El espíritu es la energía absoluta, la fuerza universal, la vida del éter en constante movimiento. Todo su cuerpo vive en el éter, irá hacia y volverá del éter siempre. Usted vive en constante evolución. ¿Sabe una cosa? Yo lo miro a usted y ¿qué veo?

—¿Qué ve? ¿Materia densa?

—Yo ya no sé si usted es de carne y hueso o es una manifestación astral. Lo miro a usted y veo millones de átomos y de partículas que lo envuelven como una nube y forman su personalidad total.

López la miró sin entender del todo. Victoria siguió.

—A partir del trabajo espiritual, en lo más recóndito de su ser, usted encontrará su propio átomo, el átomo madre. Ese no se puede dividir más. Es su totalidad. La chispa que nos insufló Dios en la Creación. Ese es su verdadero Maestro Interior. Su Cristo Interno. Hay quienes lo tienen muy pequeño, como escondido, y otros lo tienen más desarrollado. Cuando lo conozca, usted podrá alcanzar percepciones más sutiles, podrá percibir alguna radiación de la perfección suprema de Dios. Le aseguro que la sabiduría brillará en sus acciones. Ya lo verá. Usted no se desvíe. No traicione a su Cristo Interno. Ahí está su verdad.

—¡Esa será mi verdad! —repitió López entusiasmado.

—Sí, pero la verdad no se da. Usted tiene que llegar a ella.

López se quedó en silencio otra vez. Volvió a sentirse solo.

—No se preocupe si su mente no asimila estas enseñanzas. Poco a poco. Hoy estoy un poco charlatana. Su Ser Íntimo todavía está guardado y usted mismo se ocupará de encontrarlo. Yo apenas estoy poniendo una semilla, átomos de alta vibración espiritual, que algún día germinarán. Ahora dígale a Teresita que lo lleve a la habitación y recuéstese. Y empiece a meditar sobre todo lo que hablamos.

López se estaba retirando cuando Victoria lo llamó:

—Escuche bien esto. Si usted trabaja su espíritu podrá entrar en armonía con el Universo y se convertirá en un ser puro. Sus fuerzas ocultas serán una bendición para los demás. Podrá curar enfermedades, aliviar dolores del cuerpo y del alma. Pero nunca deberá abusar de sus poderes porque producirá mucho daño. Será una maldición para todos y también para usted. Ahora vaya...

En la casa de Victoria Montero, López Rega atestiguó y participó en las ceremonias de cánticos y mantras que realizaba el grupo: unas quince personas tomadas de las manos en círculo alrededor de una mesa que, bajo la guía de la Madre Espiritual, buscaban canalizar y manifestar la “Fuerza Universal y Cósmica, energía misteriosa, seno fecundo de donde todo nace”.

Luego de aquella Navidad, López Rega siguió visitando la casa de la Madre Espiritual, en vacaciones o francos acumulados de la policía o pasando parte de enfermo para llegar a Paso de los Libres. En la casa de Victoria, López Rega conoció la obra de Josefa Rosalía Luque Álvarez (Hilarión de Monte Nebo), y devoró La Civilización Adámica y los tres tomos de Arpas Eternas. Allí también conoció la literatura rosacruz, (por ejemplo, El concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel, que releyó varias veces), tratados sobre francmasonería, y en especial los libros de Arnold Krumm Heller, conocido como Maestro Huiracocha: un médico, militar, escritor, ocultista, y masón alemán, fundador de la Fraternidad Rosacruz Antigua (FRA). En el libro Astrología Esotérica (1962), el propio López Rega afirmará

Existen unos libros muy sencillos (al parecer) del famoso ROSACRUZ DR. A. KRUMM HELLER; ya creo haberlos leído unas cuarenta o cincuenta veces y siempre me enseñan algo totalmente nuevo


Arnold Krumm Heller


Arnold Krumm Heller nació en Alemania en 1876 pero ya de muy joven se fue a México. Se interesó en la espiritualidad y el ocultismo a través de las obras de Allan Kardec, Eliphas Levi, Papus, y Helena Blavatsky. Al declararse la Primera Guerra Mundial trabajó como espía para la inteligencia alemana y fue deportado a Berlín por autoridades británicas. Allí se unió a varias órdenes esotéricas y fraternales, incluida la Ordo Templi Orientis (OTO), y fue contemporáneo de Theodor Reuss (fundador de la OTO) y de Spencer Lewis (Imperador de AMORC). Conoció a Aleister Crowley – radicado en Berlín en esa época – quien lo influenció profundamente con sus conceptos místicos, y se ofreció a difundir su obra en Latinoamérica. Participó en la Masonería en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y en el Rito Antiguo y Primitivo de Memphis-Mizraím. En Perú recibió el nombre de Huiracocha, por el que sería conocido en los círculos esotéricos. Se relacionó con los círculos de poder mexicanos y ya en la década del treinta con el grupo de extrema derecha Los camisas doradas, y decía ver similitudes entre la “condición de mando de las razas aria y azteca”. Fundó la FRA o Fraternitas Rosicruciana Antiqua, habiéndose distanciado tanto de la O.T.O. y Spencer Lewis. La FRA mezclaba el sistema de grados masónicos con la cosmogonia teosófica, sumándole a esto prácticas de sexo libre y magia sexual. Krumm Heller murió en Marburg, Alemania, en abril de 1949, a la edad de 73 años. Víctor Manuel Gómez Rodríguez, más conocido como Samael Aun Weor, fue su discípulo; poco antes de la muerte de Krumm Heller, Samael Aun Weor tuvo una serie de visiones y experiencias espirituales que lo llevaron a sentar las bases de lo que después sería la Iglesia Gnóstica Cristiana Universal (IGCU). Los rituales de la IGCU proceden mayoritariamente de la FRA de Krumm Heller.

Si uno compara algunas páginas de los libros de Krumm Heller con algún fragmento de los de López Rega, verá que el estilo rimbombante y con los énfasis marcados con MAYUSCULAS del brujo parecen calcados de los textos del alemán.

Biorritmo de Krumm Heller a la izq. y Alpha y Omega de López Rega a la der.


Además de la literatura y las practicas esotéricas, la casa de Victoria Montero le brindó a López Rega un aporte muy significativo: contactos. Uno de ellos fue Dalton Rosa, un economista brasilero, gerente del Banco del Brasil y también masón. Rosa acudía frecuentemente a las meditaciones de la Madre Espiritual coincidiendo con López y trabando amistad con él. Dalton Rosa le sirvió a López Rega como puente con Brasil, y por su intermedio conoció a Claudio Ferreira. Ferreira era espiritista, practicaba la Umbanda y vendía sahumerios y medicinas homeopáticas en Rio Grande do Sul. Dalton Rosa lo había acercado a la Orden de los Rosacruces de Uruguayana. Escribe Marcelo Larraquy:

La amistad con Ferreira hizo que López cruzara la frontera y estableciera conexiones espirituales en el Brasil. Formó un grupo de amigos de edades y creencias bastantes heterogéneas. Se reunían en la casa del farmacéutico “Maneco” Dos Santos y en la de Milton Núñez de Souza, un librero rosacruz; también se acercaban al grupo dos periodistas locales. Hablaban de faraones, religiones secretas y sentidos ocultos del Universo, e intercambiaban técnicas para despertar las facultades del alma y ponerlas en el camino de Dios.

A su vuelta a la guardia presidencial, López comenzó a alardear de sus habilidades psíquicas frente a los otros custodios:

Una vez, dijo, había tenido una experiencia de mediumnidad con Eva Perón: había sido una noche, mientras cumplía sus tareas en la guardia, cuando recibió el llamado telefónico de un miembro de la Escuela Científica Basilio que lo instó a transferir a Eva Perón el espíritu de Jesús para aliviarla del cáncer que padecía, y le explicó cómo hacerlo. López tomó debida nota de las instrucciones y se acercó al palacio donde Evita dormía. En ese momento, sintió que alcanzaba la elevación espiritual y una percepción tan sutil que le permitió captar un mal pensamiento hacia la primera dama en la mente de un militar que pasaba circunstancialmente. Para desagraviarla, López lo insultó.

Ese mismo año, López recibió el primer castigo disciplinario por parte del intendente de la residencia, Atilio Renzi. El motivo fue la lectura de libros esotéricos en horario de guardia. Una versión proporcionada por el propio Renzi indica que López lo enfrentó: “Algún día voy a tener supremacía sobre Perón y vas a ver quién soy yo...”, le dijo.


López Rega en la década de 1950


Gran parte de lo que López Rega contó sobre esta época ha sido puesto en duda; muchos dicen que no conoció a Eva, que no tenía acceso a la pareja presidencial y que muchas de estas anécdotas son invenciones suyas, el frado de certeza que se asigna a algunas de estas afirmaciones varía de autor en autor. 

Eva Perón murió el 26 de julio de 1952, y esa noche una manifestación espiritista recorrió las calles de Buenos Aires con velas y antorchas. Victoria Montero envió una orquídea para que la colocaran sobre su ataúd. A Evita la velaron durante dos semanas. El doctor Pedro Ara se ocupó de embalsamar su cuerpo en el edificio de la CGT y allí quedó depositada, hasta que se construyera un mausoleo que sería más alto que la Estatua de la Libertad.


 

Continuará…